Correr sí…pero bien

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Dos de cada tres corredores se quedan fuera de los circuitos cada año debido a una lesión generada mientras corren; y de repente irrumpe con fuerza y con respaldo científico, la idea de que el calzado moderno para correr es el culpable.

Las personas que solemos  correr descalzas o con calzado minimalista, tendemos por necesidad a contactar con el suelo de una manera muy distinta a la que lo que hacen quienes corren calzados con zapatos de correr “maximalistas”. Según un número importante de especialistas, al aterrizar sobre el medio pie anterior, los corredores descalzos o minimalistas registramos impactos muy inferiores a la mayoría de los corredores que contactan en primera instancia su talón con el suelo. 

Daniel E. Lieberman, profesor de biología evolutiva humana en la Universidad de Harvard aclara en sus estudios que “la mayoría de la gente considera que correr descalzo es peligroso y doloroso, pero en realidad se puede correr descalzo sobre las superficies más duras del mundo sin la menor incomodidad o dolor”. De manera lógica, esto se aplica únicamente a superficies no cortantes y en las que no haya nada que pueda clavarse en el pie.

Como cuenta en el blog “La bolsa del corredor” el Dr. Daniel E. Lieberman,  después de trabajar con poblaciones de corredores en Estados Unidos y Kenia junto con sus colegas de Harvard, Glasgow, y la Universidad Keniata de Mi, centraron su atención en el modo de correr de tres grupos: los que siempre corrían descalzos, los que siempre usaban calzado y los que habían dejado de correr calzados para hacerlo descalzos. Los investigadores descubrieron un patrón sorprendente: la mayoría de los corredores que habitualmente van calzados golpea el suelo con los talones de un modo que les hace experimentar una fuerza de choque muy grande y repentina, alrededor de 600 veces por cada kilómetro corrido. Sin embargo, las personas que corren descalzas, tienden a pisar con un paso elástico, aterrizando con el medio pie anterior, en su parte frontal o central.

Impactar con los talones en el suelo mientras corremos es evidentemente algo que puede producir dolor, y por ello, cuando se corre descalzo o con zapatos de suela delgada evitamos este impacto. Además, se endurece la piel de las plantas de los pies, y se procede un crecimiento de la grasa subtalar, lo cual en conjunto ayuda.

¿Correr calzado, descalzo, con zapatilla minimalista…? La tendencia está en la calle y la duda entre los corredores se está sembrando con velocidad y con controversia.

Correr es un patrón de movimiento primitivo e intuitivo, que no necesita ser aprendido de forma correcta, siempre y cuando no lo alteremos con un calzado impropio del ser humano.

 

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